VERANO Y ADOPCIÓN: LA ANGUSTIA DE LA ESPERA

VERANO Y ADOPCIÓN: LA ANGUSTIA DE LA ESPERA
Nuestro verano es fantástico.
Especialmente para los que disfrutamos del mar, del sol e incluso del calor si no es demasiado asfixiante.
Es el gran respiro de los mediterráneos, o el mío al menos. Después de la vorágine de julio, TODO se para.
Y de forma lenta vamos despertando. Las personas, a partir del 20 de agosto quizá.
Las instituciones ya en Septiembre.
A veces este respiro es bienvenido. Lo necesitamos, lo sabemos; lo aprovechamos y lo
agradecemos. Otras veces no. Si estás en un proceso de adopción, especialmente a punto de
que te asignen una criatura, o si ya la has conocido y has tenido que volver sin él/ella, estos
meses vacíos, parados, te pueden exasperar y hacer sentir muy impotente.

Tú querrías desconectar, y seguramente lo consigues. A ratos. Estás exhausta, exhausto.

De esperar, de no saber. Cuando estás distraída, todo va bien. Pero están esos momentos… quizá
justo al despertar; quizá justo antes de dormir; en que la angustia se cuela, en que tu cabeza se pone a dar vueltas y no sabes cómo pararla. En que no sabes por qué notas una opresión en el pecho, o de repente te falta el aire.

¿Sabes de lo que hablo? ¿cómo estás? ¿cómo estáis? ¿en qué momento del proceso?
Estés adoptando solo o en pareja, a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que esta parte
del proceso de adopción, la que corresponde a los sentimientos, es tuya. Tu familia, tus
amigos, pueden apoyarte, intentar comprenderte, pero sólo tú sabes por lo que estás
pasando.

En pareja puede haber momentos también muy difíciles, porque aunque intentáis apoyaros
los dos, o las dos, estáis ambos sometidos a mucha mucha presión. A lo mejor uno necesita
hablar, y el otro desconectar. Uno quiere ya vincularse con la criatura que habéis conocido, el
otro prefiere no “encariñarse” por miedo a que las cosas no salgan bien.
En estos momentos uno saca los recursos de los que ha echado mano, y el que es de hablar
busca hablar, pero el que es de cerrarse e intentar poner todo en otras cosas reaccionará así.

¿Y a ti? ¿y a vosotros? ¿qué os ayuda en los momentos de angustia?

Ahí va un kit de supervivencia para los momentos de angustia del proceso de adopción, fruto de mi experiencia como madre adoptiva pero también como pediatra familiar y psicoterapeuta grupal:
1- ACÓGETE:
Probablemente esto sea lo más importante, pero también lo más difícil. Cuando estamos angustiados, es habitual que nos juzguemos por ello, nos sintamos incluso culpables por no llevarlo mejor. Nuestra parte crítica puede jugarnos muy, muy malas pasadas. Ya es bastante doloroso este momento, si pudiera ser, sólo si pudiera, nos ayudaría mirarnos y tratarnos con amabilidad.
Puede que también te sientas juzgado/a por tu pareja, por tu entorno: agradece su cariño y su intención si puedes, pero también si puedes hazles saber que esto no te ayuda a sentirte mejor.

2- REVISA TU ARMARIO DE RECURSOS
Seguramente quien más puede ayudarte eres tú mismo, y probablemente ya hayas pasado por situaciones difíciles en otros momentos de tu vida. Si pudiste, puedes ahora. Quizá fue el buscar la naturaleza, o practicar deporte, o la música. También pudo ser un grupo de ayuda, o incluso un profesional que te apoyó en ese momento. Todo esto son recursos Tuyos, no lo olvides.

3- BUSCA GENTE QUE ESTÉ PASANDO POR LO MISMO QUE TÚ.
Si puede ser, un Grupo de Apoyo, organizado por profesionales expertos en adopción.
Después de años de conducir grupos de familias, y de haber estado yo misma en grupos de ayuda durante el proceso de adopción, cada día tengo más claro el enorme alivio que pueden suponer.
Si no hay ningún grupo a tu disposición, puedes proponer que se organice uno, o puedes simplemente llamar a otras madres, otros padres, con los que hayáis coincidido durante el proceso, y con quien te hayas sentido cómodo y afín.

4- CONÉCTATE CON TU ESPERANZA
Este punto es muy, muy delicado, e incluso he dudado si incluirlo o no. Pero no sería honesta si no lo hiciera.
Porque la Esperanza es algo que me ha ayudado en momentos así. No me refiero a una Esperanza del tipo “todo irá bien”. Si la tienes, perfecto, agárrate a ella con todas tus fuerzas.
La mía era más frágil, o más sutil. Cuando me decían “confía en la Vida” casi me ahogaba del pánico, porque cuando estás angustiado, el miedo es quien dirige, y donde hay miedo no hay confianza.
Esperanza para mí es decirme a mí misma: “pase lo que pase, estoy contigo”. Esperanza cuando perdimos a nuestra criatura durante mi embarazo fue el amor de mi marido.
Esperanza cuando tuve miedo en el proceso de adopción fue conectar con esos momentos de triunfo en mi vida, esos momentos en los que sí conseguí algo muy, muy deseado: el día de mi boda. El día en que obtuve mi plaza como M.I.R. de pediatría en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
Esperanza hoy es mirar la foto en nuestro salón del día en que fuimos a buscar a nuestro hijo a Rusia. Yo le llamo la foto del triunfo.

Busca tu Esperanza. La de Verdad. La que te ha servido en tu vida. Y en los momentos duros, déjate acariciar por ella.

Y si no puedes conectar con tu Esperanza, si sólo puedes ver este momento como uno de los peores de tu vida, te voy a decir un secreto: tiene sentido. Sí. A lo mejor quieres dejar de seguir leyendo de la rabia que te ha dado que te diga esto. Pero no lo digo por decir, sino porque no olvides que vas a ser Padre/Madre Adoptivo. Y conectar con nuestra angustia, reconoc erla, vivir su dureza, NOS ACERCA A NUESTROS HIJOS. Porque ellos saben de Angustia. Ellos saben de Espera. Ellos saben lo que es No tener Esperanza.

Si quieres ayudar a tu hijo/a cuando ya esté contigo, con vosotros, no olvides este momento. Si además decides con valentía buscar ayuda, o te sientes tan vulnerable como para buscar la ayuda de un profesional, todos esos recursos se sumarán a tu arsenal, no sólo para cuidarte a ti, sino para cuidar a tu hijo.

Si me necesitáis, aquí estoy. Podéis dejar los comentarios que queráis, y os contestaré encantada. Podéis también llamarme y venir a mi consulta: solos, en pareja, con vuestros otros hijos si los tenéis, con los abuelos ☺
También puedo acopañaros si varias familas queréis un grupo de apoyo para este momento y no lo tenéis, tanto presencial como on-line.

Estoy a vuestra disposición. ÁNIMOS!

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Estaré encantada de leer y responder vuestros comentarios. Si en algún momento os sentís sobrepasados, y compartir con la gente más cercana no es suficiente para aliviaros, no dudéis en escribirme o llamarme para juntos valorar cómo os puedo ayudar.