Tenemos una asignación

   Siempre recordarás este momento.
   Después de años esperando, muchos años a veces, recibes la llamada: tenemos una asignación.
   Nervioso, nerviosa, el resto de ese día sí que no recordarás nada.
   A lo mejor te han dicho qué edad tiene, si es niño o niña, pero nada más.
Pocos días más tarde la reunión oficial, en la que te presentan la información del que quizá sea tu nuevo hijo o hija. Recibes información, mucha, y entre los nervios y el lenguaje de los informes sales con un empacho a todo nivel.
   Poco a poco irás procesando, ilusionándote, preocupándote, alegrándote, ocupándote, desesperándote.
   Así llegáis a mi consulta. Con esa mezcla, esa expectación, casi buscando mi permiso para decir sí a esa criatura que en parte ya sientes tuya, y mi función es en parte recordarte que aún no lo es.
   O buscando que te diga que todo está bien, que es una criatura como cualquier otra, cuando tú ya sabes que eso no es así, ni lo será nunca. 
Porque, en mayor o menor grado, esa herida tan grande irá dando la cara a lo largo de la vida de tu hijo, de tu hija. A veces de forma muy intensa, otras en maneras más sutiles, pequeños rasgos de personalidad quizá.
   En esta visita hablamos de temas médicos, de lo que sabemos de este niño, de esta niña. De cómo el desamparo que sufrió y el vivir en una institución, por ejemplo, han hecho mella en su neurodesarrollo, en su cuerpo.
   De sus fortalezas. Del esfuerzo adicional que supondrá su crianza para ti, a la luz de los datos que disponemos.
   En esta visita hablamos también de ti. De qué te trajo a este momento, de tu lucha, de tu espera, de tu ilusión y, si surge y lo deseas, de lo que no pudo ser.
   A mí me gusta llamarlo proceso preadoptivo, más que visita preadoptiva, porque es lo que es. Porque esa primera visita generalmente da pie a otras: en parte para valorar nueva información que recibes pero, sobre todo, para acompañarte, y para darte un poco de luz.
   En este proceso lo más frecuente es que las cosas vayan bien y puedas por fin ir a conocer y a buscar a tu hijo/a, en los casos de adopción internacional, o recibirlo en los casos de adopción nacional.
   En alguna ocasión, por desgracia, no es así. A veces simplemente no te ves. Quieres, pero no te ves. O aparece nueva información, y de nuevo te explico qué esfuerzo puede suponer para ti, a nivel de pareja, y ves que no.
   Ésta es una de las situaciones más duras que pueden darse, y en las que más importante es poder ser honesto contigo mismo, contigo misma, y con tu pareja si la tienes.
   Porque adoptar no es fácil, para nada. Es precioso, es toda una aventura, y para estos niños y niñas tener una familia es un derecho, una verdadera necesidad. Pero si tú no estás preparado, preparada, si no te sientes capaz, quizá en este momento no seas la mamá o el papá que necesita esta criatura.
   De todo esto vamos hablando en el proceso preadoptivo. Meses más tarde, aceptada esa asignación, ahí entramos en materia: biberones, papilla, rutinas de dormir, primeros auxilios… todo lo que pueda ayudarte y autorizarte como mamá, como papá, de un niño o niña que ya lleva un tiempo en este mundo. Preparamos viaje, o bienvenida en el caso de la Adopción Nacional, de todo aquello que va a hacer más disfrutable ese primer tiempo de adaptación.
   De cómo cuidarle, de cómo cuidarte.
   Y ¿cuándo acaba el proceso preadoptivo? Con esa primera visita con tu hijo, tu hija, donde por fin yo también le veo la cara y me permito compartir contigo ese momento de YA ESTÁ AQUÍ, CONMIGO. De lo que sigue te hablaré en otro post 😉.

   Dime: ¿en qué momento estás tú? ¿cómo lo llevas? ¿Puedo ayudarte con alguna duda? Me encantará leerte y ser partícipe de tu camino.  

Dra Ana Barbero Sans, Pediatra Familiar