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¿Te taladramos los expertos en Adopción?

experta en adopción

Mi madre me ha dicho siempre: con los hijos es como el 7 y medio, o te pasas o no llegas. Como profesional me pasa un poco lo mismo. Es difícil encontrar ese punto medio en el que os informo y aconsejo pero además respetando vuestra autonomía y recursos, empoderándoos.

Como profesional de la adopción, aún es más complicado.

Como madre adoptiva he estado ahí. Sé lo que es ser evaluado, sentirte cuestionado, lo difícil que es autorizarte como mamá o papá. Primero el embarazo no llega, o llega pero va mal, y quizá tengas una vocecita dentro tuyo que te susurra que no vales como mamá, incluso como mujer…

Después decidís iniciar el proceso de adopción, vais a una sesión informativa de la que, al menos yo, salí muy asustada, con la sensación de que “no podría”.

Las dificultades de la adopción

Cuando te das permiso para seguir, te encuentras con el proceso de idoneidad. Para mí han pasado ya años, y tanto como mamá como como profesional de la adopción doy la razón a los que nos han formado como mamás y papás adoptivos, pero en ese momento no lo vivía así. Cuando estaba en tu lugar creo que no podía asumir tanto, quizá con la cabeza sí, pero en realidad, en realidad, no. Vienes de buscar un bebé, tu bebé, de intentar gestarlo, y estás en ese duelo, más o menos resuelto, y es muy difícil el cambio de chip. El cambio que va de buscar un hijo/a para ti a ofrecer tu maternidad, tu paternidad, a un niño o niña con una historia, un dolor interno.

Creo que te vas danto cuenta a medida que crece tu hijo. Porque por muy bien que esté si una mira y escucha y siente el dolor se expresa, y tú también lo adoptas, y lo sientes.

Y ahora que ya llevo años, como mamá adoptiva y como pediatra y psicoterapeuta atendiendo a niños y niñas adoptados y a sus familias, noto la rigidez en mi chip, noto que a veces sin querer me paso.

Es algo a veces sutil, otras veces más claro. Dentro mío algo chirría y me digo, creo que andas un poco errada. Quizá no en el qué, pero sí en el cómo.

La función del Experto en adopción

Mi camino es encontrar el equilibrio: por un lado informarte, explicarte, ayudarte a comprender a tu hijo, a tu hija. Ni tú ni yo sabemos ni sabremos qué ha vivido internamente, a no ser que tú también hayas sido adoptado. Pero sí sé que a veces no se nota, que engañan. Que parece que todo está bien hasta que de repente nada lo está. Y es que tan bien no estaba, pero no pudisteis ni os enseñaron a mirar, a detectar, a comprender.

Mi función es acompañarte y comprenderte cuando estás llena de ansiedad porque tu hijo llegó hace ya 6 meses y sigue moviéndose por todas las esquinas, porque no deja de retarte, o porque sigue sin sonreír o dejarse abrazar. Es traducirte, porque si entiendes, si comprendes, te es más fácil dejarle ser. Ya llegará el momento de darle un diagnóstico, si lo hay, pero antes hemos de esperar, darle espacio, un espacio sin etiqueta en la medida de lo posible.

Mi función es pedirte que aprendas su idioma, al menos un mínimo, porque estará muy asustado, no entenderá nada, y sobre todo si es más mayor necesitará el lenguaje y no lo tendrá. Poder escuchar al menos algunas palabras en su idioma, o expresarse y sentirse comprendido un mínimo puede aliviar la enorme angustia y el miedo de estos primeros tiempos. Y si no puedes, si te es imposible, pues tranquila, tranquilo. Yo me llenaba de ansiedad cuando aprendía ruso, la espera se me estaba haciendo eterna, y necesitaba desconectar, y al aprender su idioma conectaba con esa ansiedad. Así que como mamá adoptiva te entiendo tanto… pero como profesional de la adopción también conozco familias y niños que quizá habrían sufrido menos en los inicios si hubieran tenido esta mínima comunicación.

¿Cambiar o mantener el nombre del niño?

Otro tema es el nombre… su nombre, su historia, casi lo único que trae consigo. ¿Cómo no voy a aconsejaros que lo mantengáis? Pero como mamá también sé que a veces necesitas, que no es fácil autorizarte como mamá o papá, que te da miedo que lo estigmaticen aún más, que siempre deseaste un hijo que se llamara Juan, por ejemplo. Así que te digo: haz lo que puedas, lo que necesites para vincularte, pero honra su historia, también como puedas. Que tenga un lugar en vuestra familia, que ponerle otro nombre no signifique tapar, la adopción ya pasó. Porque, ahí sí como profesional, tengo que decirte que estás sembrando la semilla del silencio, el tabú y los secretos, de lo que no se puede sacar, y eso será daño, para él o ella, pero también para ti.

Y el colegio… he escrito un post al respecto, pero no lo he publicado. Me he sentido demasiado dura, demasiado con la verdad por la mano. Lo reharé, intentando equilibrar lo que deseo que sepas con la confianza en la vida, en los recursos de tu hijo, de tu hija.

Espero que este post te ayude. Lloro porque he decidido hablar más claramente como madre adoptiva, y espero que mi hijo no salga dañado por ello. A partir de ahora hablaré desde mí, como madre adoptiva, pediatra y psicoterapeuta y a la vez  intentando preservar su intimidad y protegerle. Y lo hago y haré así por ti: porque sé que si no te llegan mis palabras como profesional, es más probable que te lleguen desde la honestidad de mi corazón de mamá adoptiva, que estuvo y quizá está donde tú.

Y a ti, ¿cómo te suena mi proyecto? ¿en qué te gustaría que te ayudara como mamá, como papá? Me encantará leer tu respuesta, seguir buscando nuevas maneras de serte útil en tu camino

 

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