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¿Debo cambiar o mantener el nombre de mi hijo adoptivo?

debo mantener el nombre de mi hijo adoptivo

Hace tiempo que quiero escribir sobre este tema. Me suscita mucha ternura, y es importante. Importante para tu hijo/a, pero también para ti.

He escuchado a otros profesionales expertos en adopción, llevo años reflexionado sobre todo lo que se mueve en relación con el nombre de nuestro hijo/a adoptivo, he preguntado a otros hijos adoptivos.

¿Mantener o cambiar el nombre?

La pregunta que solemos hacernos es: ¿mantendremos su nombre de origen? Yo creo que en general sí tiene sentido, o como mínimo considerarlo seriamente, porque es parte importante de quién es, de su origen, y porque ellos suelen reconocerse en este nombre.

Pero también creo que la respuesta no es tan fácil ni sencilla.

Por ejemplo, hay nombres realmente impronunciables, o nombres que en nuestro idioma tienen otras connotaciones. Tampoco significa lo mismo tomar esta decisión con un bebé de pocos meses que con un niño de 10 años completamente identificado con su nombre. En ambos casos es un tema importante, pero la repercusión probablemente no sea la misma.

Una pregunta que merece la pena hacerte como madre/padres adoptivo es: qué significa el nombre de mi hijo/a para mí? Porque algún día te preguntará por ello, pero también porque estas preguntas nos van conformando como mamás y papás.

También es bueno que te des permiso para tener esta puerta abierta, para que resuene en ti el nombre de tu futuro hijo/a. ¿Cómo te sientes? ¿Hay quizá una mezcla de sentimientos? ¿Miedo? ¿Ternura? ¿Rechazo…? Porque el nombre es origen. Y más importante aún que la decisión de mantener o cambiar su nombre es el saber desde dónde lo hacermos, nuestro porqué.

Por ejemplo, a lo mejor siempre has querido tener una hija que se llame Aída. Muchísimo. O a lo mejor de verdad en este momento se te hace muy muy raro sentirte madre de un niño llamado …… Y eso es más frecuente de lo que imaginas, uno no se siente madre o padre de un día para otro, y es importante acompañarte e intentar facilitarte las cosas en la medida de lo posible. Porque adoptar no tiene nada de fácil y, aunque su nombre sea algo muy importante, lo que de verdad necesita es a ti como mamá o papá.

También aconsejo siempre, pero sobre todo en estas situaciones, que el origen tenga otro lugar en vuestra casa: un mapa, una foto, algo propio de su país o su origen. Porque eso sí es básico para poder vincularos, para aceptarle y que pueda aceptaros, y ayudarle desde el momento 0 a integrar esos dos mundos, a tener una sola historia. Y aquí sí te pido que si detectas que el rechazo a su nombre es más amplio busques dentro tuyo y te permitas acompañarte y, si es necesario, buscar ayudar en tu caminar. Trabajar tu duelo biológico, lo que significa para ti no haber podido tener ese bebé que esperabas, no haber podido ser mamá o papá de la manera que esperabas.

Porque cuando aceptamos el origen de nuestros hijos, y éste tiene un lugar real, físico, en nuestra familia, en nuestro discurso, les transmitimos que no vemos 2 niños, sino uno solo/a, con un antes y un después, una línea continua, una visión completa de sí mismos, y éste es el primer paso a que ellos cuando vayan conformando su identidad puedan aceptar su compleja realidad.

Otra cosa a la que últimamente de he dado vueltas es a la situación de mantenerle su nombre de origen. Cuando mi hijo me dijo hace unos meses que yo le había puesto su nombre me salió negarlo, le dije que su nombre se lo había puesto su mamá de la barriga. Y luego, recordando su ceremonia de bautizo, me di cuenta de que nosotros sí habíamos escogido un nombre para él: el que ya traía. Y se lo dije.

Así que, tanto si le cambias el nombre como si lo mantienes, no dudes de que ahí tú has escogido y le has renombrado.

Dependerá en gran parte del niño

Cuando en una jornada de postadopción pregunté a varios hijos adoptivos por este tema, me sorprendió la variedad de su respuesta: uno me dijo que le habían cambiado el nombre y que eso había sido un gran daño para él, otra que no les importaba porque lo importante para ella era haber tenido una nueva familia, y otra respondió que le habría encantado que le hubieran puesto un nombre nuevo, como significado de la nueva vida que comenzaba, y de pertenencia.

Así que, mamá o futura mamá adoptiva, papá o futuro papá adoptivo: antes de decidir sobre el nombre de tu hijo te invito a que pienses, reflexiones, te acompañes en las emociones que te genera, te autorices y, finalmente, decidas lo que desde tu corazón sientes que va a ser lo mejor para seguir construyendo vuestra familia.

¿qué te han parecido mis palabras? Quizá ya adoptaste a tu hijo/a hace tiempo, y con los años has ido pensando sobre este tema… quieres compartirme? Me encantará leerte y acompañarte.

Un abrazo

Ana

Y a ti, ¿cómo te suena mi proyecto? ¿en qué te gustaría que te ayudara como mamá, como papá? Me encantará leer tu respuesta, seguir buscando nuevas maneras de serte útil en tu camino

 

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