LACTANCIA MATERNA, COSA DE TODOS

  Hace tiempo que tengo ganas de escribir este post, y me vienen miles de cosas a la cabeza, porque la lactancia materna es como la punta de un iceberg, en ella confluyen tantas cosas…

  Tiene que ver contigo, mujer, madre:  con tus deseos, con tu forma de ser, con las exigencias que tienes en tu vida.

  Tiene que ver contigo, hombre, padre: con tu deseo, tu capacidad de renuncia y de reinventarte como pareja. Con tus creencias, tu historia.

  Tiene que ver con todos nosotros como sociedad, con si preferimos invertir en salud a corto, medio o largo plazo, o simplemente recortar nuestra inversión en salud; con si consideramos la infancia como algo ajeno, de los padres, o como nuestro futuro. Con el concepto que tenemos de familia, de hombre, de mujer, de roles.

  Porque aunque está ya más que demostrado que la Lactancia Materna salva vidas, y no sólo la de los niños, todavía queda mucho por hacer…

Si te apetece seguir leyendo…

 

¿ESTÁS TÚ, MUJER DE NUESTRA SOCIEDAD EN EL SIGLO XXI,
PREPARADA PARA LACTAR?

Quizá sí. O quizá no.  

Estamos preparadas para producir, para no parar, para exigirnos más y más, para cuidar, pero no tanto para lactar. Porque lactar implica un algo de dejarse llevar, de no controlar, de estar presente.

  Lactar no entiende de prisas ni de presión, al contrario: cuanto más lo deseas a veces menos puedes, como en mil otras situaciones en las que la  impotencia y la frustración nos bloquean.

  Estamos también programadas para mostrar una imagen perfecta, una preciosa barriga de embarazada que desaparece como por arte de magia tras el parto y unos pechos que retoman inmediatamente su tamaño y su firmeza . No es de extrañar que algunas mujeres no se sientan capaces de pagar el precio físico que supone lactar e incluso quedarse embarazadas, aunque el tema sea tan tabú que nadie habla de ello.

  Cuando se habla de Lactancia Materna, probablemente sientas que todo el peso recae sobre ti: el decidir sí o no lactar; el tener que aprender a lactar; el organizarte para poder lactar. Y si no lo consigues, no sería raro que te sintieras culpable, frustrada, con una espina clavada en algunas ocasiones para toda tu vida. No adecuada como madre.

  Es hora de que te escuchemos y respetemos.

Es hora de que te apoyemos, sea cual sea tu decisión.

 

¿Te sientes libre con respecto a lactar?, ¿Te sientes capaz?
¿Qué necesitas de tu pareja para poder lactar?
¿Qué necesitas de tu comunidad, de la sociedad,
de mí como pediatra y psicoterapeuta familiar para poder lactar?

¿ESTÁS TÚ, HOMBRE DEL SIGLO XXI FRUTO DE GENERACIONES Y GENERACIONES, PREPARADO PARA SOSTENER QUE TU PAREJA LACTE?

Puede que sí. Y puede que no.

Porque al contrario de lo que se te ha enseñado, vas a tener que asumir mucho, mucho, y de entrada probablemente recibir no tanto.

Porque no se trata de apoyar la lactancia de tu pareja,  como si de otra tarea del hogar se tratara. Se trata de asumir que la Lactancia Materna es un Proyecto de Familia, y has de ser valiente para concederte de verdad el permiso de paternidad, el permiso para asumir la crianza y la lactancia de vuestro hijo/a como algo propio, como la prioridad número 1 en la familia.

  Que ella lacte va a ser un reto para ambos, en muchos sentidos, y lo creas o no eres importante, muy muy importante.

  Aunque quizá le cueste reconocerlo y aún más mostrártelo, para tu pareja  ahora eres básico. Aunque quizá te sientas dejado de lado, y que tus opiniones no valen porque “tú no lo has llevado dentro” o “no tienes el cordón umbilical”, en realidad de ti depende la estabilidad de tu familia. Si consigues que tu pareja se deje ayudar, y acompañarla y apoyarla sin juzgarla, tenéis el éxito asegurado.

  Al principio de la lactancia, los dos necesitaréis mucha confianza, y aún más paciencia. Y tozudez. Porque habrá de todo, y gente bienintencionada o quizá no tanto que os cuestionará, y dudaréis. Y quizá sufriréis, porque las cosas no siempre fluyen de entrada, y porque quizá no tengáis todo el apoyo técnico que necesitéis.

 De entrada probablemente  dormiréis muy muy poco, y cuando te incorpores a la vida laboral, aunque estés agotado recuerda que durante el día ambos “trabajais”.

  Va a ser duro, muy duro, y puede que una parte de ti se engañe diciendo que no hace falta que te levantes por la noche porque sólo ella puede amamantar. Es del todo  comprensible, pero en el fondo tu pepito grillo te susurra al oído que no es así. Que tu presencia en plena madrugada, el que ella se sienta arropada, cuidada por ti, es importante y le ayuda. Mucho.

  Ah, y las tareas de la casa… no. Ella no va a tener tiempo. Cuando llegues a las 8 de la noche es probable que ni siquiera haya podido ducharse, ni haya nada de comida hecho, y ella esté hecha un manojo de nervios. Y si estás en casa de permiso de paternidad, o tu trabajo fuera de casa no te ocupa tantas horas, es el momento de asumir el hogar como algo de ambos, si es que antes no era así. Y si podéis permitíroslo de contratar a alguien para que os ayude, a los dos.  Porque si este tema, también un poco tabú, no está compartido de verdad, influirá mucho en si podéis o no lactar y si podréis hacerlo el tiempo que os habría gustado.

 

¿Cómo te resuenan mis palabras?
¿Cómo vives o has vivido la lactancia materna de vuestro hijo/a?
¿Sientes tu lugar?
¿Qué necesitarías de tu pareja en estos momentos?
¿Y de tu entorno, tu jefe, tu sociedad?

¿ESTAMOS, COMO SOCIEDAD,

PREPARADOS PARA SOSTENER LA LACTANCIA MATERNA?

Rotundamente NO.

Lo estaremos cuando la consideremos no sólo un Proyecto de Familia, sino un Proyecto Social.

Lo estaremos cuando dejemos de juzgar a las madres y sus decisiones de lactar o no lactar y hasta cuándo,  de cuándo incorporarse al trabajo, de lactar en público.

Lo estaremos cuando nos creamos que  la lactancia materna realmente importante no sólo  para el bebé y para la madre, sino para el futuro de nuestro sociedad y sea de verdad una prioridad política, económica y social.

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Me encantará leer vuestros comentarios, y si os sentís desbordados, perdidos o simplemente creéis que necesitáis más ayuda con la Crianza de vuestro hijo, os invito a mi Consulta de Pediatría Familiar.

Podéis y os recomiendo tener vuestro pediatra, vuestra enfermera pediátrica, pero quizá durante un tiempo os vaya bien mi compañía. Estaré encantada de visitar a vuestro bebé, y de resolver las dudas que podáis tener, pero sobre todo estaré encantada de acompañaros. De escucharos y ayudaros, de aliviaros.

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