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EL ARTE DE DECIR NO A TU HIJO

 

 

   Últimamente pienso mucho en el No. Como madre, como terapeuta, como persona, como mujer.

   Cada vez pienso más que es un arte, un arte que se va aprendiendo y puliendo a lo largo de la vida. Algunos lo maman, literalmente, y pueden integrarlo fácil y sutilmente en su personalidad. Otros, como yo, lo hemos ido construyendo poco a poco.

   El No puede construir, y puede destruir. Depende de desde dónde, de cómo, y del después.

 

Desde dónde y cómo  decimos no

   No sé si te ha pasado estar cocinando y que venga tu hijx de 2 años, te estire de la ropa o quiera subirse a tus brazos en un momento en que realmente no puedes cogerle.

   En estas situaciones es frecuente reaccionar enfadándonos, y decir enfadados ahora no!, pensando tiene que aprender que ahora no. Si esto te suena, probablemente sea porque así es como te han dicho no, desde pequeña, y así es como tú te dices no. Como diciéndote… por qué me pides esto si ves que no puede ser? Te sientes impotente, te gustaría que tu hijo no te hubiera pedido esto, te enfadas con él, pero también contigo.

   A lo mejor eres de esos afortunados que han aprendido a decir no desde otro lugar. Dándote cuenta de que tu hijo te necesita, pero también de que en ese momento no puedes cogerlo, y lo aceptas. Aceptas tanto la  necesidad de tu hijo, o si me apuras su deseo, lo licitas, como que en ese momento no puedes atender a su deseo. Puedes decirle no a tu hijx, sin enfadarte, con claridad. Éste es un no que llamamos asertivo.

   Desde aquí el no le enseña muchas cosas a tu hijx: le enseña que las personas somos humanas y no podemos todo. Le enseña que su deseo a veces será cumplido y otras no, pero siempre será valioso. Le enseña que en la vida no siempre obtenemos lo que queremos, pero que no por eso hemos de dejar de pedirle. Le enseña la diferencia entre pedir y exigir. Le enseña contención.

   Cuando decimos no desde nuestro enfado e impotencia, al no contactar ni aceptar nuestro límite, le enseñamos a nuestro hijo que no está bien desear, o al contrario, si cedemos a todo lo que nos pide le dejamos indefenso, inseguro, en un lugar de mucho peso.

 

Después de decir no

   Decir No suele ser un poco incómodo, no sé realmente si hay alguien que lo disfrute. Ni si hay alguien a quien le guste que le digan No.

   Por eso está bien ponernos en el lugar de nuestros hijos cuando les decimos No, comprendiendo que no les va a gustar, que quizá se enfaden, hagan una rabieta… de nuevo licitar su emoción, permitir que saque su enfado, sin sentirnos culpables o impotentes o enfadarnos también nosotros.

   Ése es el No que contiene. Contiene sus consecuencias, le dice a tu hijo: entiendo que no te guste que te diga No, tienes mi permiso para enfadarte, te quiero igual. Por el contrario, cuando decimos No y el enfado de nuestro hijo nos angustia, nos hace sentir culpables o malos padres, esto le hace sentir inseguro, o en una sensación de control, y eso le desborda, le es más difícil regularse, parar su rabieta.

 

     Luego están nuestros No, los No que mamá y papá hemos tenido en la vida. Cómo nos han enfadado y no hemos podido expresarlo, cómo hemos sido juzgados al enfadarnos, cómo nos han negado nuestros No por miedo a nuestro enfado, o cómo hemos sido juzgados precisamente por decir No. 

   Me queda aún un largo trecho con mis No. Pero deseo recorrerlo. Porque quiero decir y decirme Sí a otras cosas, otros valores, y para eso he de poder decir No a otros. Y no me es fácil. Pero lo intento, y te acompañaré en tus intentos también.  Porque la Vida es Sí y es No, y si aprendemos esto no sólo mejorará mucho nuestra Vida, sino que les enseñaremos a nuestros hijos una de las lecciones más valiosas.

   Y a ti…    ¿Cómo te suena todo esto? ¿te ves reflejada en alguna situación? ¿Cómo es tu historia con el No? ¿en qué situaciones te cuesta más poner límites a tu hijo?

   Me encantará leerte, y en alguno de mis próximos posts te hablaré de los límites en general, y te daré pequeños trucos, porque a veces el No no es imprescindible, puede ser un No ahora, o un qué te parece si en lugar de….?