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      De vuelta a la rutina: 6 tips para mamá y papá

   Está acabándose el verano, y entre la comunidad de mamás y papás hay una mezcla de sentimientos y situaciones:

Para algunos vuestros hijos acaban de volver al colegio, a otros niños les quedan aún unos días de vacaciones. Puede que tengas ganas de volver a la rutina, o quizá seas de los que  les cuesta y han agradecido ese sin horarios de las vacaciones de verano.

Quizá te incorpores a tu trabajo más descansada, descansado, con pilas cargadas, con ganas de recuperar esta parte de tu vida. O a lo mejor tu energía está  por los suelos, y desearías comenzar tú vacaciones ahora.

Sea como sea, septiembre es un mes de inflexión. De volver a las rutinas. Pero también de mucha exigencia para niños y niñas, mamás y papás, abuelos.

He creado para ti  estos pequeños tips para ayudarte encarar este curso desde un lugar más cómodo y cuidado:

  • Poco a poco. Tanto en tu trabajo como en la incorporación a escuela/guardería. Es verdad que no  puedes controlar el ritmo escolar y el ritmo que te imponen en el trabajo . Pero sí puedes intentar cuidar tu propia exigencia hacia ti y hacia tus hijos, en el siguiente tip te pongo ejemplos.

 

  • Manejo de la exigencia de inicio de curso: quizá la única forma sea incluirte e incluiros en la ecuación, y preguntarte a menudo ¿Cómo estoy? ¿Cómo está mi hijo, mi hija? E intentar daros en estos días al menos parte de lo que necesitéis. Por ejemplo, a lo mejor son más importantes las rutinas que el qué comer exactamente, y no pasa nada por alargar un poquito el parque y luego cenar simplemente un sándwich. O a lo mejor podéis hace una escapada a mediados o finales de septiembre. Ir marcando la ropa poco a poco, no forrar todos los libros el mismo día…

 

  • Ojo con las dietas. A veces, el simple hecho de hacer dieta es como un mecanismo para compensarnos, como de calma, pero por otro lado la restricción que supone puede no ser lo que necesites justo ahora. ¿Cómo verías, más que hacer dieta, el volver a tu cuidado? Por ejemplo, darte el lujo de un buen paseo, de incorporar alguna rutina de ejercicio que disfrutes, o de comer más alimentos nutricionalmente ricos, sin dejar de permitirte ese ratito de sofá o ese capricho de la pastelería en algún momento.

 

  • Carrera de fondo: el curso es como una maratón, y es bueno comenzar poco a poco y luego ir recargando pilas, un poquito cada día. Éste es el punto más importante, creo. Tanto si empiezas el curso agotada como si te sientes más fuerte, merece la pena buscar y permitirte cosas que te aporten energía, todos los días. Ahí eres tú quien puede escucharse, y preguntarte: ¿Con qué disfruto? ¿Qué me renueva el alma y el cuerpo? ¿Qué comidas o combinaciones me hacen sentir mejor en todos los sentidos: disfrute, saciedad, energía? ¿Qué actividades en familia me aportan también a mí?

 

  • Permitírtelo. La abnegación y el sacrificio no funcionan demasiado, acabamos dando desde la precariedad y no desde el sentirnos bien, y haciéndoselo pagar a los demás o amargándonos. Así que no basta con saber qué te gusta, con qué disfrutas y descansas, sino que es importante priorizarnos, reservar sitio en nuestras agendas para estar contigo mismo, contigo misma: meditar, leer, hacer ejercicio, comprar y cocinar también lo que a ti te va bien  y te gusta, etc.

 

  • Temas de pareja… si algo pone a prueba las relaciones son las vacaciones, el pasar tiempo juntos, tanto si tienes hijos como si no. En el caso de las mamás y los papás a la vez que hay un disfrute (generalmente) por estar juntos también son frecuentes las rencillas, el no estar de acuerdo, y por ello hay más índice de separaciones y divorcios después de estos períodos. Si en este sentido ha sido muy duro, mi consejo es que esperéis a tomar decisiones. Buscad ayuda, un espacio neutro, que os acompañe, y permitíos la libertad de daros un margen antes de decidir. El cansancio, la tensión en la crianza o educación de los hijos, desgastan mucho la pareja, y dar un tiempo a la vuelta a la normalidad puede ayudar en muchos casos.

 

Espero que mis palabras te ayuden un poquito en este apasionante momento de crianza y educación de tus hijos, tengan la edad que tengan. Si al ponerlo en práctica te notas desbordada, desbordado, sin energía a penas, triste, irascible… quizá valga la pena que consultes con algún profesional con experiencia con mamás y papás.  Tener este espacio para ti, o como pareja, puede ser el mejor regalo que puedas hacerte no sólo a ti sino también a tus hijos.

   

   Cuéntame: ¿cómo te ha ido el verano? ¿cómo se te presenta este curso, con qué herramientas cuentas para cuidarte? ¿Puedo ayudarte con alguna duda? Me encantará leerte y ser partícipe de tu camino.  

Un abrazo

Dra Ana Barbero Sans, Pediatra Familiar