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Padres de bebés prematuros: Consejos para los primeros meses

Padres de bebés prematuros

Ser mamá o papá de un bebé prematuro es como una maratón, como decía un papá que había tenido a su hijo ingresado en la UCI neonatal durante más de dos meses.

Las primeras semanas, una verdadera locura. De entrada, casi siempre shock. Un no creértelo, un no reconocerlo, sobre todo si es muy muy pequeñito o pequeñita. Quizá con muchos cables, tubos. En una unidad que, aunque cada vez más humanizada, impresiona si nunca has estado en ninguna.

Justo después del nacimiento de un bebé prematuro

Si eres el papá o la pareja, habrás tenido que hacer de mamá al principio, mientras la mamá se recupera, y de marido apoyándola, porque para ella no poder estar con vuestro bebé ahora tiene que ser muy doloroso.

Poquito a poco vais cogiendo el ritmo: coche arriba, coche abajo. Sacarse la leche. Método canguro. Coche arriba coche abajo. Si tenéis más hijos, la cosa se complica aún más y tenéis que hacer un verdadero máster de gestión familiar.

Y así van pasando las semanas y los meses. Al principio a veces de susto en susto, hasta que su fuerza y resiliencia se abren paso a la Vida, pasa a una zona de menos riesgo y finalmente a la de engorde.

Pero el susto queda ahí. Y aunque sigue creciendo, los 50 gramos de tu hijo/a son como 500 de otro bebé, y significan muchísimo, igual que cada avance que va haciendo. Y crece como cualquier otro niño o niña pero con un poquitín más de obstáculos: más visitas médicas, y quizá un poquitín más de dificultades al comenzar la guardería y luego el colegio.

Pienso que lo más importante para ti, mamá o papá de bebé prematuro, es tu mirada. Tu mirada que sabe reconocer lo fuerte que es, cuando tu entorno a veces no para de recordarte su fragilidad. Tu mirada que sabe que va lento, pero seguro, y que, a su ritmo, crece, y aprende. Tu mirada que tiene muy presente y se recuerda que no tiene esos 2 años, sino en realidad unos meses menos, y que te permite no pedirle tanto.

Tu mirada que reconoce que él, ella, es único, única. A veces con más sensibilidad, con más tesón, con más fuerza. Porque tu hijo, tu hija, es una superviviente, una luchadora, y ha vencido. Habéis vencido.

Los padres también tiene que cuidarse

Mi deseo para ti es que tu mirada te acoja también a ti. Que te mires y reconozcas en ti al héroe o heroína, a la persona más importante, la que más ha ayudado a tu hijo/a. Porque desde que las mamás y papás podeís estar las 24 horas en las UCI neonatales vuestros hijos sobreviven más y con menos secuelas. A tu hijo no lo hemos salvado sólo los profesionales, sino tu Amor, el vínculo que has hecho con él/ella, tu leche si has podido dársela.

Mi deseo es que puedas encontrar huequitos de cuidado en esa maratón. Huequitos en los que puedas renutrir esa mirada, mantenerte en ella. Leyendo, compartiendo con otras familias, acudiendo a profesionales que también miren a tu hijo/a de esta manera. Huequitos de ir a tomar algo con una amiga, hermana, con tu pareja. Huequitos de permitirte llorar para poder seguir adelante. Huequitos de poder contactar con cómo estás de verdad, si es necesario acompañada, para poder sanar y comenzar a disfrutar de esta crianza, diferente y apasionante.

Espero que te hayan ayudado mis palabras. Espero que me cuentes cómo te va, cómo está tu hijo/a, cómo estás tú y qué te parece este post. Y si quieres cuáles son tus retos, tus dificultades. Me encantará.

Un abrazo,

Ana

Y a ti, ¿cómo te suena mi proyecto? ¿en qué te gustaría que te ayudara como mamá, como papá? Me encantará leer tu respuesta, seguir buscando nuevas maneras de serte útil en tu camino

 

CONTÁCTADME

Estaré encantada de leer y responder vuestros comentarios. Si en algún momento os sentís sobrepasados, y compartir con la gente más cercana no es suficiente para aliviaros, no dudéis en escribirme o llamarme para juntos valorar cómo os puedo ayudar.