Bienvenidos a Mi Casa Bienvenidos a Mi Vida

Son las 6.30am.Tengo sueño, estoy agotada. Como muchos de vosotros probablemente. Por diferentes motivos. Si estáis leyendo este post, probablemente busquéis o necesitéis algo. Quizá no habéis dormido en toda la noche, dando el pecho, poniendo el termómetro, acompañando una noche más a vuestros hijos en esta maratón que es la crianza. Decido que éste será el primer post de mi blog. Parir mi proyecto, la web, me han dejado exhausta. Como cuando pares un hijo, llega el momento de Confiar en la Vida. De dejarse fluir. De apartar de una vez por todas los miedos de una patada, con rabia. No quiero al miedo en mi Vida, ya no. No lo necesito. No es bienvenido. Pero está ahí, y algo habré de hacer para exorcizarlo o al menos no permitirle que me sabotee uno de los mejores momentos de mi vida personal y profesional. Es hora de ejercitar mi músculo de la Confianza, que a veces está un poco atrofiado. No se me ocurre otra forma que Agradecer. Agradecer y Confiar. ¿Tengo miedo de que mi proyecto de cuidar familias no sea necesario o bienvenido o valorado? Pues os agradezco. A vosotros. Los más de 20 años de enseñarme, de confiarme la salud de vuestros hijos, de compartirme: vuestras dudas, inquietudes, temores, sufrimientos, alegrías. Todo mi proyecto nace de vosotros, para vosotros. Confío en vosotros, como padres, abuelos, como familia. Y tanto vosotros como yo hemos aprendido a confiar en vuestros hijos y en las señales que nos mandan. Los hijos son nuestro espejo, los que nos dicen si vamos bien. Así de simple. Los adultos podemos tener miedo, pero ellos no. Estén enfermos, incluso agonizando, o simplemente creciendo, nos dan una lección. Mi hijo me da una lección todos los días, todos. No es que no tenga miedos y tampoco le es ajeno el sufrimiento, pero cada día se despierta con ilusión y Confianza en la Vida, abierto a ella. Y yo no quiero ser menos, yo también quiero confiar así. Os ofrezco pues mis espacios de confianza, los Grupo Multifamiliares, la Consulta de Pediatría Familiar, este blog que espero sea un espacio de intercambio con vosotros vivo, real, que os sirva. Confío en que me guiaréis como habéis hecho todos estos años. Si os seguís apuntando y buscándome, probablemente será porque os funcione, y si no intentaré no vivirlo como un fracaso sino como un reto: el de seguir mejorando, adaptándome a lo que de verdad necesitéis. Escribo, trabajo desde mí, para vosotros. Porque ésta es mi vocación: aliviar, acompañar, incluso más que curar. Seguro que he contribuido a la curación de muchos pacientes, pero mi satisfacción más íntima me la da el honor de compartir con vosotros y sentir cómo nuestra relación os hace la vida más fácil, la crianza menos dura, el dolor menos atroz. Como médico Hoy cambia algo. Algo en mí ha hecho un clic. Me quito mi bata blanca y la dejo a mi lado, la tengo presente, como al rol que represento. Como pediatra seguiré estudiando, siempre, curiosa, espero. Aprendiendo de los libros, la evidencia y mi experiencia con vosotros. Pero es hora de confiar en vosotros de una vez por todas. De confiar en que podéis, ya podéis. De respetaros a vosotros y a vuestras dinámicas familiares. De acercarme a vosotros desde la curiosidad y no desde el juicio, de buscar con vosotros lo mejor para la salud de vuestros hijos y de toda la familia. De confiar en mi intuición, tan intensa que me ha llevado a dejar las aguas seguras de mi consulta en el Institut Català de la Salut para embarcarme en esta gran Aventura. Intuyo que lo que ofrezco tiene tanto valor que se merece mi plena dedicación, toda mi energía. Porque no sólo es un proyecto profesional, sino un Proyecto de Vida. Un proyecto desde el cuidarme, para cuidaros. Cuidarme incluye mi Salud y mi Familia. Cuidarme implica decir no a cosas para decirme sí a mí. Cuidarme es, como médico, mostrar un camino. Bienvenidos a mi casa. Bienvenidos a mi Vida.